lunes, 4 de febrero de 2008

Haciendo dedo Pt1

Creo que a todos nos ha llamado la atención en algún momento esa especie de ícono de lo que es la juventud, la aventura y el compañerismo. Digamos que vendría a ser la aventura mas accesible a todos, no se necesita estudiar como escalar los andes, cursos de supervivencia, nisiquiera una gran habilidad social, un piscacho de valor quizás para atreverse a hablarle al tío de la camioneta hasta donde te puede dejar, pero nada más. Aunque pensándolo nuevamente, se necesita en primer lugar, amigos, amigos que vivan la misma onda que uno; tambíen se necesita alguna especie de plan, un destino, o algo así, o sea, no es lo mismo irse a México que a Dichato a dedo. En mi caso, no fué mucho en realidad, pero no dejó de ser menos interesante, quizás porque generalmente en mi vida las cosas pasan con alguna especie de variación de lo que uno espera que se cumpla, alguna suerte de sorpresa por asi decirlo, y si no, tengo la imaginación. En fin, pueden verlo como ustedes quieran, pero para mi fué hasta enriquecedor, para mi fué....esto fué:
Despertarse en la mañana, no muy temprano, desayunar, tener las cosas ordenadas y partir de la casa diciendole a mi mamá que me iría en bus para que no se preocupe. Me junté con el Gordillo en la cruz de la catedral, porque primero íbamos a ver bien que hacer, si realmente haríamos el dedo, y decidimos que sí. Comprar unas últimas cosas antes de partir, unas pastillas para la guata del guatón que le dolía, y a tomar la micro 4 que nos iba a dejar en la carretera se ha dicho.
En la micro nos encontramos un caballero, humilde y bien shoriflai, no choro de flaite, si no que buena onda.Nos contaba que tenía un hijo pokemón, pero que prefería eso a que fuera marihuanero (risas porfavor), que de todas maneras, yo con mi pelo largo me veía mejor que su hijo, desgraciadamente cuando pensaba ya que me quería mas a mí que a su hijo, me dice que le encantaba que su hijo jugara a la pelota super bien, y que además se iría a jugar a la sección de pendejos del colo; así que me quedé sin padre que me dejaría ser pokemon. Por suerte entre tanto tema de conversación que realmente no me importaba, nos explicó donde bajarnos, Cocharca se llama el lugar, una intersección de la carretera, después del puente ñuble.
A penas empieza la intersección hay una línea de tren que la cruza, paralela a la carretera, por lo tanto los autos deben detenerse; además que para entrar ahí, los autos tienen que bajar por el paso sobrenivel, así que antes de la intersección tienen una curva y más motivos para disminuir la velocidad, o sea, era un lugar hecho para hacer dedo. Tenía un paradero, en el paradero había una mina media campesina que estubo harto rato ahí, la pasó a buscar una camioneta con gente mas campesina aún que, como toda persona humilde, nos podía ayudar, porque así es la gente humilde, por desgracia nosotros no hicimos nada ante las miradas que nos hacían esperando a que pidamos porfavor que nos lleven a alguna parte, ya que poco antes recibimos una llamada del Joaco que iba para Cobque igual, así que a esperarlo.
LLegó el Joaco, tenía una polera roja sin mangas tan abiertas que se le veía un pezón, tube que decirle que se lo tapara porque con ese pezón a la vista nadie nos iba a querer llevar.
Pasa un rato, y nos sube un caballero en la parte de atrás de su camioneta, en realidad no nos llevó casi nada, pero nos acortó el camino a San Nicolas, y así caminar a la velocidad de una carreta para llegar a la comuna y seguir haciendo dedo cerca de la plaza, justo al lado de una parte que estaban pavimentando, por lo que los autos se veían obligados a bajar la velocidad. Y ahí pasó y pasó la tarde, entre vómitos del gordillo por su dolor de guata y el sol que no paraba de atacar, conversando con cualquier huaso que apareciera sobre cualquier cosa que se pudiera conversar.
Había un perrito quiltro de no se que con no se que y un niño que lo cuidaba, pero no se lo podía quedar por tal y tal cosa (que ambigua mi información), nos entretubimos harto con el perrito entre camionetas y autos que no nos querían llevar, porque iban llenos, porque no iban tan lejos, porque eran mala onda, porque eran muy iguales a Pinochet, porque eramos tres hombres, porque el Gordillo es muy gordo, porque el Joaco es muy flaco, porque yo tengo el pelo muy largo, porque era viernes, porque cualquier mierda que sería capaz de decir alguien que en realidad esta ni ahí con llevarte un poquito.
En un momento, chatos, conversando el asunto con un viejito y unos conocidos que encontró el Joaco ahí, que viajarían en bus, decidimos también, viajar en bus, así que esperamos uno que nos llevara barato a Quirihue, y encontramos uno que nos iba a llevar por $600 c/u, así que todo bien, yo iba sentado piola, el Joaco al lado de una mina, y el Gordillo parado, con su dolor de guata eterno y brutal, le dije que se sentara y no quiso, no pasan mi 10 minutos cuando hace parar el bus y se baja, corre desesperadamente para que le pasen rápido su mochila con su saco de dormir gigante y gordo que parecía mas un balón de gas a un saco de dormir, y se tira a vomitar a unas orillas de la carretera. Como buenos compañeros, nos bajamos, y dejamos al lado el bus, que nos devolvió $500 a cada uno, si de todas maneras habíamos viajado un poquito.
Después de que el Gordo dejara de vomitar y gritar mientras vomitaba, seguimos haciendo dedo en el paradero en el que nos dejaron; sí, a fin de cuentas Gordillo no es tan desconsiderado con sus dolores y espera hasta que alla un paradero para cagarnos el viaje. Al lado había una casa en la que la señora nos dió agua a todos, era una casa chiquitita, no recuerdo si de tablas o de adobe, o una mezcla de las dos, de colores bien grises y cafés opacos. La señora, canosa, con un delantal de esos de abuelita, con bolsillos; salió con un balde grande lleno de agua y un baso que en algún momento de necesidad debió haber improvisado; una lata vacía con un mango unido a esta, probablemente con ese pequeño detalle, la película del Chacal de Nahueltoro no tendría ningún "pero".
Seguimos haciendo dedo, no se realmente cuanto tiempo pasó, pero fué harto, ya eran algo así como las 4 de la tarde, y empezamos a hacer dedo como a las 2 de la tarde, aún nos faltaba más de la mitad del viaje. Quejándonos de todo, derepente para un auto burdeo, parecido al de mi papá, y dentro una mina media lais. Realmente no entiendo porque ella paró a una especie de metalero medio trasher pero que podría parecer graunge y con su toque colocolino flaite; y un híbrido de punk y hippie con su toque de cualquier weá, y también...flaite. Ella dijo que fué porque eramos dos, no vió al gordillo, ya que él estaba tirado en el paradero mientras nosotros nos insolábamos intentando buscar alguien buena onda que nos llevara; solo supo de su existencia cuando nosotros corrimos al auto y por atrás apareció la gorda figura con su balón de gas apenas caminando.
Ella estudiaba psicología en la U. de la República y estaba terminando ya. Converamos un poco sobre cualquer cosa, la U, Chillán, Cobque, el copete, los pacos, la música, etc. Y harto silencio en realidad, Gordillo se fué adelante por desición de ella - el enfermo adelante -. dijo. Joaco atrás durmiendo y al lado de él, mirando la cordillera de la costa sin parar; envuelto entre arbustos y árboles pequeños, todos rodeados de café claro y amarillo; en realidad de vegetación no se mucho así que no puedo ser mas específico, de todas maneras me gustó ver todo eso una vez más, y me gustó mas que nunca, pero creo que me gustaría mas con mi novia que se encontraba quizas viajando, quizás instalandose, o quizas ya disfrutando lo que serían sus vacaciones.
Otros dias lejos, pero ya estaba preparado psicológicamente, sabía que pasaría, pero eso no hace que la extrañe menos, especialmente cuando ví el auto burdeo como el de mi papá, si en vez de manejarlo esa mina lo manejara yo y en vez de Gordillo, Joaco y Toro estubiera solo mi novia y nada de bolsos, maletas, mochilas y balones de gas, si no que el equipaje mío y el de ella. Y si viajáramos los dos no faltaría musica como en ese viaje, si no que habría música para cada momento, de la radio, o de las palabras de la Camila, de nuestras conversaciones, no faltarían sonidos, y si es que no hubieran tantos sonidos, de todos modos habría amor; físicamente cerca, y no solo en mi mente encerrada entre un hippiepunk y un balón de gas, atrás de un gordo enfermo y una mujer que no conosco. Por suerte que ver el paisaje me sirve para escaparme un poco.
Todo este ambiente se rompe en el momento en que Gordillo nuevamente quería bajarse a vomitar, dijo que lo dejáramos solo, en la carretera, estaba algo cerca de Cobque, de todas maneras le negamos su momento de intimidad con su vómito. La mina le ofreció amablemente esperarlo, o cualquier cosa, lo importante para ella era que estubiera cómodo, que fuera feliz, alegre, rebozante de salud y juventud, parecía le preocupaba Gordillo mas que a nosotros (risas).
Finalmente llegamos, nos bajamos agradecidos, y Gordillo enamorado.

2 comentarios:

Antonio Furret dijo...

que risa el gordillo xDDD

Camila dijo...

prefiero un hijo marihuanero a que uno al que se le vea el pezón.
i un hijo con el pezón al aire a uno pokémon xD
si viajáramos tú i yo, sería camino a chiloé, un volkswagen rojo i bones (:
te amo!